17 de noviembre de 2009

El flotante

Me defiendo. Digamos que para las tareas del hogar me las rebusco bastante bien. No soy ni un egresado del industrial (cómo envidio su capacidad de arreglar absolutamente todo!) ni un salame que no cambia ni una lamparita. Suelo investigar, me fijo y averiguo cómo arreglar una canilla, un mueble o un artefacto eléctrico que no funcione. Hasta computadoras! Pero siempre conciente de mis propias limitaciones, sabiendo que no estudié ni conozco el oficio.
Me preocupo en averiguar cómo se llama cada cosa, cada parte que haya que reemplazar o arreglar. Que el ventiladorcito de la PC es el cooler, que el cosito para dividir el cable de la TV es un divisor de señal, que las mejores mechas para agujerear la pared son las que tienen punta de vidia, y así. Son pequeñas cosas que uno sabe, y se encarga de hacerle saber al resto que las conoce, como para sentirse un poco útil en los momentos en que ser periodista no sirve de nada. Mi obsesión por saber exactamente qué pedir radica en no querer andar explicando lo que busco con palabras como cosito, plastiquito, pendorcho o pituto. No, a las cosas se las llama por su nombre, y eso intento hacer.



Y así fui a la casa de sanitarios, sabiendo que tenía que comprar un flotante para el depósito, porque se le había roto el eje. Teniendo plena conciencia, también, de los diferentes tipos y tamaños que existen, y que hay de baja y alta presión, para depósito y mochila, y varios etcéteras más. Con esa seguridad fui, seguro de que por más que me atienda el vendedor menos didáctico del mundo, mi solicitud sería clara y no dejaría lugar a dudas. Pagaría por mi compra y me iría contento, con mi flotante en la mano, sintiéndome útil en ese momento, en que mi profesión no sirve para nada. Hice el pedido, y el vendedor -cuándo no- tuvo que demostrar que sabía más que uno, y complicar la situación:

- Hola, qué tal? Estoy buscando un flotante para la mochila del inodoro, de esos de plástico (e hice la forma con mis manos)
- Pará, pará... ¿a qué le llamás flotante?

6 hablaron:

Monsieur Juan Carlos Côtelette dijo...

Un mes después de mudarme a esta nueva casa me paso lo mismo, y compré el flotante, que era tan trucho que era imposible de colocar. En ese intento de colocado, moví un caño que había adentro del depósito, el cual se astillo y empezó a perder, haciendo que mi inodoro nunca cargara, pues la carga se iba por la mella del caño.
Y entonces se vaciaba el tanque de agua, porque claro, no sabía que el caño se había mellado.
Y así, como una semana, hasta que se rompió ese caño del todo, corté el agua, vino un plomero, y a otra cosa.

(por suerte salió barato)

Monsieur Juan Carlos Côtelette dijo...

Ah, respecto a la ferretería, lo hacen a propósito, para hacernos parecer menos viriles.

Mariano Quiroga dijo...

No es exclusivo de los "no industriales", te digo que pase por industrial, comercial y bachiller y no sirve de nada. Es cierto lo que dice Monsieur, los de las ferreterias son una raza aparte que buscan las formas mas complejas de hacer sentir a un hombre que no es hombre, ni siquiera humano, sino mas bien una raza inferior...

Leonardo Ferri dijo...

Veo que no soy el único que se siente así...

Ya hablaré del cerrajero, gente especial si las hay...

Hipotermia dijo...

jaja Leo, la próxima sacale una foto con el celu y mostrásela al ferretero

sino, hacete pasar por uno del gremio: si el chabón es grande le tenés que decir jefe, si es un pibe, hermano. te tenés que referir a tu mujer como la bruja, hablar de futbol y/o de minas y criticar a algún gil que no sepa el nombre de las cosas que va a comprar.

besos, sigo estudiando

Leonardo Ferri dijo...

Del gremio de los machos o del gremio ferretero/sanitario?

De eso último se me dificultó, porque fui a comprarlo después del trabajo, y no hay muchos ferreteros que laburen con traje, no?