2 de febrero de 2010

LOST, misterios revelados

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Publicada hoy en Página|12

La serie creada por J. J. Abrams lleva cinco años planteando cada vez más interrogantes acerca de los habitantes de la isla más famosa de la TV. Y los productores ya anunciaron que sólo se develará parte de las incógnitas.

Respuestas. Después de cinco años de compartir dudas, conjeturar teorías posibles y acumular preguntas, los seguidores de Lost ¡finalmente! podrán obtener algunas respuestas. Y aunque no todas las cuestiones serán aclaradas, sí lo serán las fundamentales, esas que tienen que ver con los personajes y sus historias, y no tanto con la mitología y los enigmas creados alrededor de la famosa isla. Algunos de los interrogantes comenzarán a ser respondidos: quién es Jacob, qué es el humo negro, qué significan los números, si la bomba previno o produjo el incidente, qué es la isla y si Locke está vivo o muerto. Conforme avancen los 16 capítulos previstos para esta sexta y última temporada, que se estrena esta noche en Estados Unidos y el 9 de febrero en la Argentina, por AXN, se supone que se podrán empezar a atar los cabos sueltos y a sacar conclusiones acerca de la serie que más revuelo causó en los últimos años.

Los conversos a la seudorreligión Lost pueden saltearse el resto de este párrafo, porque es para explicar a los neófitos que todo comenzó cuando el vuelo 815 de Oceanic se estrelló en una isla del Pacífico Sur, y sobrevivieron 48 pasajeros. Desde ese punto de partida se sucedieron historias de amor, de misterio, de ciencia ficción, conspiraciones y dramas familiares. Ese 22 de septiembre de 2004, Lost comenzó a escribir su historia particular en la gran historia de la televisión: presupuestos nunca vistos para un producto no destinado al cine, guiones complejos, marketing viral y una legión de fanáticos que, Internet mediante, estuvieron dispuestos a discutir hasta el más mínimo de los detalles. Una de las publicidades del programa compara este estreno de Lost con la llegada del hombre a la Luna o con la caída del Muro de Berlín, y las une bajo un mismo concepto: “El mundo entero lo vio”.

Aún hoy, con casi cien capítulos en el medio, varios de los enigmas planteados en aquel piloto siguen vigentes. No es casual que la mayoría de los avances vistos de esta sexta temporada sean recopilaciones de escenas ya emitidas, y que poco y nada se sepa –de manera oficial– sobre qué pasará de ahora en más. Lo que sí se conoce y pudo verse –gracias a algún infiltrado enemigo de los estrenos oficiales– es la primera hora del capítulo doble que inicia la temporada final, que está dando vueltas por la web desde hace un par de días. Sucede que el 30 de enero, la ABC (la cadena que emite la serie en USA) organizó en Honolulu una avant première con los actores y 815 ganadores seleccionados, titulada “Sunset on the beach” y, como se sabe, de ahí a la gran red de redes hay pocos pasos. De todas formas, para aquel que sepa mirar, los afiches promocionales oficiales y los avances dieron varios adelantos.

7 de enero de 2010

Un buen nombre

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Esto decía el Banco Río allá a principio de los noventa.




Y claro, después pasaron a llamarse Santander.
Y la coherencia institucional? Bien, gracias.

5 de enero de 2010

La provocación

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Fue la excusa, la provocación. Ese abismo que separa a un padre de su hijo cuando este último es un adolescente, y odia todo lo que su papá disfruta.

Sando fue ese par de patillas y esa música sin sentido por la que mi viejo se peleaba con el suyo. Era la plata mal gastada en discos de vinilo, los mismos que su hermano prestaba y nunca recuperaba. Esos que juntaron tierra junto a los de Creedence Clearwater Revival, y que alguna vez, muchos años después, sonaron en ese viejo tocadiscos Winco de un solo parlante, destartalado, que ponía música con ruido a las tardes de sábado, con mate y tortas fritas. Y yo sin entender quién carajo era Sandro. Y por eso jugaba a que no me guste, porque a mi viejo sí le gustaba. Y jugaba a criticarlo, como criticaba a Leonardo Favio y a todo aquel que estuviese en la lista de buena fe paterna.

Y como esa frase que dice algo así como que cuando uno es adolescente los padres no saben nada, pero cuando uno es grande se da cuenta cuánto sabe el viejo, un día encontré al Sandro cantante, poeta, compositor, artista del temblequeo, el fumador enfermo, eterno seductor y coleccionista de bombachones.
El tipo sabía, de verdad.
¿Habrá quedado alguna canción genial perdida por ahí? ¿Algunos acordes grabados en un viejo cassette para resucitar y hacer la gran John Lennon por un rato? Cada vez que se muere un gigante como éste no puedo evitar preguntarme cosas así. Quizás sea mejor pensar en las canciones que quedaron, las que no se van ni con cien adolescentes rebeldes que tengan ganas de pelear con su papá. 
Mejor dejarlo ir, sin meditar.

16 de diciembre de 2009

Series para leer

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Publicada hoy en Página|12




Entre las costumbres que aparecieron con la masificación de Internet está la de debatir online los puntos de vista más improbables acerca del episodio de Lost o Dr. House que acaba de emitirse. Y a veces ese interés exacerbado hasta llega al papel.
 

Que no sea explícita no quiere decir que sea inexplicable.
Dr.Gregory House

El que entiende, entiende, y el que no, lee. Internet cambió a la TV tal como se la conocía, y también algunas costumbres derivadas de ésta. Las ediciones en DVD de las series más populares y, en especial, el download a las pocas horas de emitido el episodio en Estados Unidos (más algunas horas de subtitulado) les quitaron la novedad a los canales de televisión, que emiten lo mismo, pero tres meses después. La libertad de ver los capítulos en el momento del día elegido ya es un derecho adquirido y una comodidad a la que nadie parece querer renunciar. También se virtualizó la charla, la discusión que antes se daba en la sobremesa familiar, o en el recreo con los compañeros. Este paradigma que inauguró el fenómeno Lost –y que continúa con Fringe, Dr. House, Flashforward, Lie to me, Californication y hasta Los Simpson– también alcanza a los sitios, blogs y libros que intentan desmenuzar y explorar cada segundo emitido, para después conjeturar las más ¿locas? teorías.

Algunos elementos fueron (son) determinantes para que esta explosión de sitios suceda: la democrática web 2.0 que permite que cualquier hijo de vecino se arme un blog con los mínimos elementos; el mayor acceso a Internet y a las conexiones de banda ancha y, por supuesto, el entusiasmo de los fanáticos (ya no se habla de simples televidentes). Posterior es el paso del mundo virtual al papel, fenómeno que no se da solamente con las series (recordar el caso Taringa!), sino con cualquier blog que los editores hayan visto como interesante y económicamente redituable (casos Bestiaria o Ciega a Citas).


Aunque para muchos haya perdido la capacidad de sorpresa y se haya extendido más de la cuenta, Lost es el mejor ejemplo que hay sobre fanatismo y discusión acerca de una serie. Y sacarle la punta a cualquier detalle, por pequeño que sea, parece ser la premisa para David, un español de 28 años, controller financiero de profesión y fanático de Lost por elección, quien en su blog LostPH no deja dato por decir ni teoría por analizar. “Lo que para alguien es la clave de todo para otros es un simple error de montaje”, admite, aseverando eso de que el que busca, encuentra (aunque no haya). Al igual que muchos de los “analistas de series”, para hacer su trabajo mira entre tres y cuatro veces cada episodio, consulta a DarkUFO (la mayor referencia sobre Lost que hay en la web) y modera un foro en donde los usuarios “se juntan” a charlar cuando llegan los títulos del final.



6 de diciembre de 2009

El don de la previsibilidad

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Curioso caso el de ese tal Angus Young. Bajito, flaquito, no muy lindo (más bien todo lo contrario) ni muy verborrágico. Cómo un tipo así puede convertirse en un verdadero Dios del rock? Cómo una persona que tiene 54 años puede moverse como se mueve? Cómo hace para tocar de esa manera las seis cuerdas de su Gibson SG sin que le sangren los dedos?


Ver a AC/DC en vivo es algo que cualquier amante del rock debería permitirse hacer, porque es LA banda de rock, la inventora del estilo basado en riffs, que poco entiende de virtuosismos y sí sabe mucho de adrenalina y pasión. Es imposible no mover las manos, jugando a tocar esa guitarra imaginaria al ritmo machacante de Dirty Deeds (done dirt cheap), Hells Bells, Back in Black y TNT. ¿Cómo hacer para escuchar The Jack y no ver a una bailarina de caño haciendo lo que mejor sabe hacer? Hasta los nuevos Rock ´N Roll Train y Big Jack ya son clásicos...
Hubo algo imprevisto? No, definitivamente no. Brian Johnson es un cantante genial, y tiene esa pinta de tío copado que todos quisiéramos tener. Malcom Young, Cliff Williams y Phill Rudd rockean como si todavía tuvieran 20, a pesar que las canas y los lentes los delatan. No hay sorpresas, y nadie las necesita. Pantallas a los costados, un sonido suciamente encantador (a pesar del viento), explosiones varias y fuegos artificiales al final. Ya lo vimos, pero AC/DC lo hace mejor que todos.
Con Thunderstruck, You Shook Me All Night Long y Highway to Hell parecía que todo se venía abajo, que el piso se abriría y que las casi 70 mil personas que estábamos ahí iríamos directo al infierno. Porque si hay una razón para merecer descender a negociar con el diablo la salvación, ese motivo se llama AC/DC.

1 de diciembre de 2009

The Killers en Argentina

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Publicada en Página|12
 

El viejo encanto de apostar y ganar
La banda de Las Vegas afrontó su compromiso en un GEBA bien provisto de gente que supo disfrutar y festejar un cóctel que mezcló material de Day & Age con canciones que la hicieron célebre aquí.

Se suele decir que el todo es más que la suma de las partes, aunque esta premisa no siempre se cumpla en las bandas de rock. Están los grupos que se reparten el protagonismo entre sus integrantes, y los que apuestan sus fichas en una única persona. The Killers –de ellos se trata– es el nombre del grupo que a duras penas logra contener a la figura de Brandon Flowers, su cantante, genio y figura. Haciendo justicia a su fama de ser una buena banda de estadios, los Killers dijeron presente por segunda vez en la Argentina –la primera visita había sido en 2007, en el Festival Yeah, junto a Travis y Starsailor– con un show propio, y dejaron contentos a todos aquellos que –barro mediante– se acercaron hasta el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.


Quizá sea posible descifrar a una banda mirando al público que la sigue. Con más camisas que remeras, más botas que zapatillas y más aroma a perfume importado que a sustancias ya no tan ilegales, el público intentó demostrar su pasión por la banda de Las Vegas, muy distinta de la que acostumbran sentir las bandas de rock que visitan la Argentina, pero pasión al fin. Con una puesta en escena correcta –pantalla de leds al fondo y unas palmeras de utilería que hacían ver al escenario como un programa de cable de bajo presupuesto– la banda mostró su puñado de hits y no tan hits bailables y festivos, mezcla de rock y dance.

“Human” y “This is your life”, ambos de su más reciente disco, Day & Age, abrieron el camino a “Somebody told me”, hit de su álbum debut, Hot Fuss, y que por fortuna no sufrió las restricciones sonoras que sí se padecieron en el reciente Pepsi Music. La banda –completada por Mark Stoermer en bajo, Dave Keuning en guitarra y Ronnie Vannucci en batería– sonó ajustada y bien, aunque siempre por detrás del carisma y la buena voz de Flowers. Así pasaron “For reasons unknown” y “Bones”, del disco Sam’s Town, escoltadas por un sintetizador y un saxo, que hicieron ver a The Killers como una banda todavía más pomposa.

“Joy Ride” y su funk bolichero convirtieron al estadio en una pista de baile, que luego bajó un cambio con “Human” –sí, de nuevo– en una versión con Flowers solo en el piano. “Shadowplay”, de Joy Division, y “Can’t help falling in love”, de Elvis Presley, fueron los dos covers de la noche, que le dieron un toque oscuro y melancólico al show. “Smile like you mean it”, en una versión low tempo con violín incluido, cedió nuevamente el protagonismo al cantante. Hacia el final “Spaceman”, “Mr. Brightside”, “Jenny was a friend of mine” y “When you where young” cerraron con una lluvia de papelitos, lenguas de fuego y con esos cantitos de cancha que tanto les gustan a los músicos, e hicieron recordar por qué The Killers vino a la Argentina, por qué es lo que es y por qué está donde está: varias buenas canciones, ritmos radiables y pegadizos y una figura central e hipnótica conforman un grupo que se la cree. No está mal ni es poco, sobre todo para una banda que viene de Las Vegas, un lugar donde apostar a todo no está mal visto. Y ganar, menos.

26 de noviembre de 2009

Ruido

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La Honorable? Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley que crea el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). El proyecto establece que dicho ente se financiará con un impuesto del 1% sobre el abono de los teléfonos celulares. El dato clave es que el presidente del Comité Olímpico Argentino  -y futuro administrador de los 200 millones de pesos que se generarán con el gravamen- es Gerardo Werthein, principal accionista de Telecom. Raro, no?

Cosas que me hacen ruido

¿No es poco ético que el administrador de los fondos esté involucrado en el mismo tema como empresario?
Más allá de que el valor sea mínimo, ¿este tipo de actividades no deberían ser financiadas por el Estado?
Si en los próximos Juegos Olímpicos nos va tan mal como siempre, ¿qué excusa pondrán las autoridades?

Esto -casi casi- que me hace acordar a la oblea del Impuesto para el Incentivo Docente...